días para el Domingo de Resurrección

Virgen de la Candelaria

Tenemos constancia documental que en 1579 existía ya en Guillena una Cofradía titulada de Nuestra Señora de la Candelaria, hecho que nos induce a pensar que en esta fecha existía también una imagen que era venerada bajo esta advocación. Aunque no podemos afirmar con rotundidad que la actual imagen existiese ya en 1579, parece ser que debió ser esta la titular de aquella extinta cofradía, y así lo aseveran algunos rasgos estéticos de la obra, como la rigidez que presentan sus manos, que claramente recuerdan a las llamadas de tipo tenedor propias de las imágenes sevillanas del quinientos. Por tanto hemos de pensar que en origen, esta imagen de candelero para vestir tallada en madera policromada, es una obra anónima de escuela sevillana realizada con anterioridad a 1600 y fechable hacia la segunda mitad del siglo XVI. Algunos autores haciendo uso de la mera atribución sin apoyo documental alguno, han querido establecer un parecido formal entre esta imagen y la Virgen de las Flores, patrona de Encinasola (Huelva), obra atribuida al insigne Juan de Astorga y fechable hacia 1810. Sin embargo, aunque la imagen guillenera tal y como ya hemos expuesto puede datar de la segunda mitad del quinientos, momento en que debió erigirse la ermita, su rostro se halla inmerso en los postulados academicistas de la escuela sevillana de la segunda mitad del siglo XVIII, por lo que posiblemente, su mascarilla fuese intervenida profundamente a finales del Siglo de las Luces o principios de la centuria siguiente. Por tanto, lo que resulta innegable es que de ser esta la efigie primigenia de la mencionada corporación y a juzgar por escasos datos que la historia de la imagen conocemos, ha debido sufrir diversas e importantes restauraciones con el paso de los años, de las que pocos datos podemos precisar. Únicamente tenemos constancia de que en 1962 el escultor de Alcalá de Guadaira, Manuel Pineda Calderón practico una restauración a la imagenes aunque desconocemos la profundidad de la intervención. Del mismo modo, podemos afirmar que recientemente el imaginero hispalense Manuel Ramos Corona ha actuado puntualmente en algunas zonas de la efigie.

Desde que tenemos constancia documental, parece ser que la imagen de la Nuestra Señora de la Candelaria presidía una pequeña ermita próxima al núcleo urbano de en la Villa de Guillena, y así lo refieren diversas fuentes documentales. Sirva como ejemplo el testimonio que nos ofrece Don José de la Barrera y Montero, párroco de la localidad entre 1777 y 1814, quien al describir el pueblo aseveraba; Tiene también un Santuario o Ermita de Nuestra Señora de la Candelaria, inmediata al pueblo. Todo parece apuntar a que la construcción de esta edificación debe remontarse al menos a la segunda mitad del siglo XVI y muy posiblemente su origen, habría que relacionarlo con el vía crucis y disciplina que antaño, los cofrades de la Santa Caridad, Misericordia y Vera Cruz, practicaban en la tarde noche del Jueves Santo, al menos desde el año 1560. Tras su edificación, en ella comenzaría a celebrarse el rezo de una de las estaciones de dicho vía crucis; ciertamente existen indicios relevantes, que sitúan al humilladero hacia donde se dirigían estas procesiones de sangre, en las proximidades de la ermita, hoy capilla del cementerio municipal. Precisamente el primer testimonio documental que nos habla sobre la imagen de Nuestra Señora, se debe a los referidos cofrades, quienes en cabildo general acordaron por mutuo acuerdo ...que cada domingo pidan dos ermanos, uno para la cera de la sancta cofradía y otro para Nuestra Señora de la Candelaria... Aunque sabemos que este acuerdo fue tomado el día 28 de marzo, por desgracia el autor del mismo obvio el año en que fue redactado el documento; con toda seguridad debió ser escrito antes de 1688, año en que se fecha la siguiente anotación.

Actualmente se desconoce cuál fue la causa que ocasionó la extinción de la Ermita de Nuestra Señora de la Candelaria, hecho que acaeció hacia 1824-28, tal vez se debió a la falta de ingresos para subsistir, ya que su principal fuente recaía en la dotación de los vecinos del municipio. Sin embargo la imagen titular permaneció presidiendo la cabecera, hasta que en octubre de 1854 fue trasladada a la Ermita de San Nicolás a petición del párroco del momento. Al parecer los titulares de la Hermandad de la Vera Cruz, abandonaron San Nicolás en 1856 para instalarse en la parroquia, desvinculándose definitivamente de la que había sido su sede canónica en 1869. No sabemos si la imagen fue trasladada a la Parroquia en estos momentos, o en cambio a partir de este momento la Ermita de San Nicolás quedó presidida por Nuestra Señora de la Candelaria, que posiblemente aún permanecería en el referido inmueble con posterioridad a 1888, pues en esta fecha se practicó la última reforma al edificio que hemos podido documentar.