días para el Domingo de Resurrección

La Historia

AÑO DE NTRO. SR. DE 1579

 

Se trata de un documento referente al pago del trigo pontifical correspondiente a los años 1579, 1580, 1581 y 1582, es decir, la renta de diezmos eclesiásticos correspondientes a la Parroquia de Guillena durante estos años; entiéndase hermandades, capellanías o instituciones para decir misas en honor al alma de algún devoto, etc., donde aparece como beneficiaria de dicha renta entre otros a la “Hermandad de la Candelaria”.

 

A. G. A. S. (Archivo General del Arzobispado de Sevilla), Sección II - Subsidios, Legajo 00945, Folio 80 v

 

AÑO DE NTRO. SR. DE 1626

 

Acuerdo tomado por al primitiva Hermandad de la Santa Caridad y Misericordia y de la Vera Cruz en ese mismo año, que se relata de la siguiente forma:

 

 

“Hoja número dieciocho:

Estando juntos los mas de los hermanos de esta cofradía de igual consentimiento de todos así alcaldes y priostes y demas hermanos y diputados.ordenamos que cada domingo pidan dos hermanos uno para la cera de la sancta cofradia y otra para Nuestra Señora de la Candelaria y así declaramos (…..), y así lo firmamos a 28 de Março de 1.626 año.

 

Diego

Gernal Anton de Carmona

 

Documento original del archivo de la Hdad. de Vera Cruz fechado en 1626

 

ESCRITO DE 1.688 EXTRAIDO DE LOS ARCHIVOS DE LA HERMANDAD DE LA VERA CRZ DE GUILLENA

El mismo relata los siguiente:

¿?1, marzo, 4. Guillena.

Los oficiales de la Santa Cofradía de la Vera Cruz de Guillena, ordenan que cada domingo pidan limosnas dos hermanos, uno para la cera de la cofradía y otro para Nuestra Señora de la Candelaria.

A.- A.P.G., Sección Hermandades y Cofradías, Hdad. de Vera Cruz, Doc. 1, 18r.

Pergamino, 24,5 x 17 cm. Buen estado de conservación.

Presenta tinta diluida en algunas zonas.

Estando juntos los más de los ermanos desta co- / fradía, de ygual consentimiento de todos, así alcal- /3 des como priostes, y demás ermanos y diputados, ordena- / ron que cada domingo pidan dos ermanos; uno para / la cera de la Santa Cofradía y otro para Nuestra Señora /6 de la Candelaria, y así declararon que el día que se / le diere la lacia y no pidiere, pague quatro rea- / les con conforme al capítulo treynta y tres /9 desta regla, y así lo firmaron en 28 de março / de este año. /

Antón de Carmona (rúbrica). /12

Diego Gernáldezel Halcón(rúbrica).

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AÑO DE NTRO. SR. DE  1727

 

            Otras investigaciones realizadas en los libros de visitas guardados en el archivo del Palacio Arzobispal, se anota que por el año de 1.727 cuando la villa de Guillena pertenecía aun al conde de Alburquerque- la existencia de una Ermita ya en condiciones de ser habitada, la cual fue construída gracias a las donaciones de los vecinos, y que fuera del poblado estaría bajo la advocación de Ntra. Sra. de la Candelaria. En la misma, y a partir de entonces habitaría una familia que cuidaría de la misma.

(Dicha Ermita constituirá lo que hoy conocemos como la Capilla del Cementerio Municipal)

 

AÑO DE NTRO. SR. DE  1.730

 

Documento del libro de visitas de este mismo año y que se conserva en el Archivo General del Palacio Arzobispal de Sevilla.

En el  mismo se transcribe lo siguiente:

         “En Sevilla a 3 de diciembre de mil setecientos treinta. El Párroco  Provincial.

Don Pérez Muñoz a don Juan Blanco Márquez, vecino de la Villa de Guillena y Mayordomo de la Hermandad de Nuestra Señora de la Candelaria, sita en la Parroquia.

Parezco ante usted, vuestra señoría y oigo, que diferentes inquilinos deudores a dicha Hermandad están debiendo cantidades de arrendamientos de tierras, arrendamientos de casas, (....) “

 

AÑO DE NTRO. SR. DE  1.782

 

            En el libro de visitas de este mismo año, se refleja que

 

“La Ermita construida a las afueras del pueblo, sin mas dotación que la de los propios vecinos de esta villa y en advocación a Ntra. Sra. de la Candelaria, ya se halla decente para ser habitada”.

 

AÑO DE NTRO. SR. DE  1.828

 

            En el libro de visitas de este año, podemos leer el siguiente documento:

 

            “Su ilustísima el Cardenal Arzobispo mi Señor se ha servido sobre la exposición que usted dirigió con fecha 3 del corriente, que invierta en las urgencias de la Fábrica de esa Iglesia Parroquial  lo que hubiere uste cobrado de las pertenencias de la extinguida Ermita de Nuestra Señora de la Candelaria haciendo en los libros de la Fábrica (con inserción de esta orden original) el asiento que corresponde, para que su  día pueda reintegrarse a dicha Ermita de la cantidad que ahora percibe la Fábrica.

 

         Asimismo que siga usted archivando la cobranza de los demás créditos que tenga a su favor la propia Ermita e igualmente de los arrendamientos de las tierras que le pertenecen, y cobrado que sea lo aplique usted tambien a la Fábrica en los términos que quedan expresado.

 

         Todo lo que comunico a usted de orden de su Eminencia para su inteligencia y cumplimiento de cuyos recibos me dará aviso.

 

Sevilla, 12 de marzo de 1.828.

 

Pedro de las Alas

Sr. D. Luis Ortega, cura interno de la Villa de Guillena.”

 

 

Y a su vez esta otra información localizada en el Archivo Parroquial sobre la extinción de la Ermita de la Candelaria.


 

Partidas que resultan co- / bradas por la clavería perte- / neciente a la estinguida Her- / mita de Nuestra Señora de la Cande- / laria que se han invertido en las / urgencias de esta fábrica en / virtud del orden de Su Eminencia el / Cardenal Arzobispo, mi señor con / fecha 12 de marzo de 1828 son / las siguientes. / Primeramente se han cobrado a /doña Estefania Martínez por u- / nos ladrillos que devía de la / Hermita 200 reales, según consta de apuntación al folio 347 del libro / de mayordomia y se cargan. 200. / Yten 100 reales cobrados de Francis- / co Ximénez por cuenta de 140 / reales que devía de los ladrillos que // extrajo de dicha Hermita, según / apuntación en dicho libro. 100. / Yten se cargan 120 reales cobrados/ de Antonio Bázquez por el ar- / rendamiento de un cuadrejón de / tierra perteneciente a dicha / Hermita desde el año 1823 / hasta el de 1828 inclusive, a ra- / zón de 20 reales cada año. 120. / Yten desde el año 1823 pa- / rece de apuntación en dicho libro / haber tenido arrendado cua- / drejón Marta Ramos, en 15 reles / cada año y hasta el de 1828, de- / ve 90 reales que no constan cobrado. / Yten del espresado libro consta / deven ladrillos de la misma / Hermita José Sánchez, Gregorio / Hidalgo, Florentino Hidalgo, / Bernardo Carmona y algunos / otros individuos que no se sabe cuan- / tos lo que aclarará el que fuere / mayordomo y dará razón en san- / ta visita. / Ymporta 420. // Lo cobrado de dicha Hermita cua- / trecientos veinte reales que se acrece- / ran al cargo en el resumen.
 


 

A. P. G. (Archivo Parroquial de Guillena) Libro de Fábricas (1822-1871), Cuentas de mayordomía, 1-febrero-1824,30-junio-1828, p. 25

 

 

AÑO DE NTRO. SR. DE  1.854

 

            En el libro de visita de este mismo año encontramos el siguiente escrito:

 

 

“Por decreto de esta fecha ha convenido el Señor Gobernador la herencia solicitada por varios vecinos de esa para que la efigie de Nuestra Señora de la Candelaria sea trasladada de la Iglesia Parroquial a la Ermita de San Nicolás de esa misma población.

 

         Y para que tenga efecto esta gracia lo comunico a usted para su inteligencia y de la los interesados.

 

         Dios gracia a usted.    

                                                        Sevilla 16 de octubre de 1.854

 

         Sr. Cura de Guillena.”

 

 

 

AÑO DE NTRO. SR. DE  1.857

 

           

            En el libro de visitas de este mismo año aparece :

 

“Gracias a la aportación de los devotos de esta villa, se decide construir un altar, con cristal y niño en las manos para la Virgen de la Candelaria, ubicada en el hueco tapando de esta forma la pintara de Santa Lucia que se ubicaba en este arco”.

 

           

 

AÑO DE NTRO. SR. DE  1.863

 

            Es ésta una de las referencias más simbólicas que se ha encontrado y que nos impulsa a pensar sobre la importancia que para los habitantes de Guillena tenía la Virgen de la Candelaria en los momentos extremos de necesidad de lluvias. En el documento encontrado se relata una bella petición que se desarrolla con las siguientes palabras:

 

            “Con motivo a la calamidad que se experimenta en las sementeras por falta de las lluvias, se ha dispuesto por mi autoridad a invitación de los dueños de esta villa local, en rogativa el Domingo próximo en su noche, procesione la Sagrada Imagen de la Virgen de la Candelaria; y con el fin de que usted por su parte contribuya a tan piadoso y religioso objeto y poder implorar por medio de tan poderosa intención que su Divina majestad nos mande su Santo Rosario, se le dirige la presente para que disponga lo conveniente para el efecto.

 

         Dios guarde a usted en Guillena a 16 de Abril de 1.863.

 

                            Fdo.: Miguel Vázquez “

 

DOCUMENTO EXTRAIDO DEL NOTICIERO DE SEVILLA

NUMERO 9195

FECHA: 26 DE JUNIO DE 1916

 

 

 

AÑO DE NTRO. SR. DE  1.957

 

            En el libro de visitas de este año se refleja la compra de un nuevo manto para la Virgen de la Candelaria y utilizando la plata de la corona que en ese momento posee, se realiza una nueva corona que pensamos es la que conserva en la actualidad.

           

 

    

 

 

REFLEXIONES ACERCA DE LA ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE LA CANDELARIA 

 

 

            Son numerosas las fuentes documentales, que revelan la existencia de una ermita dedicada a Nuestra Señora de la Candelaria, próxima al núcleo urbano de  la Villa de Guillena. Sirva como ejemplo el testimonio que nos ofrece Don José de la Barrera y Montero, párroco de la localidad entre 1777 y 1814, quien al describir el pueblo aseveraba; “Tiene también un Santuario o Ermita de Nuestra Señora de la Candelaria, inmediata al pueblo.”

           

            No obstante la construcción de esta edificación debe remontarse al menos a la segunda mitad del siglo XVII y muy posiblemente su origen, habría que relacionarlo con el vía crucis y disciplina que antaño, los cofrades de la Santa Caridad, Misericordia y Vera Cruz, practicaban en la tarde noche del Jueves Santo, al menos desde el año 1560. Tras su edificación, en ella comenzaría a celebrarse el rezo de una de las estaciones de dicho vía crucis; ciertamente existen indicios relevantes, que sitúan al humilladero hacia donde se dirigían estas procesiones de sangre, en las proximidades de la ermita, hoy capilla del cementerio municipal. Precisamente el primer testimonio documental que nos habla sobre la imagen de Nuestra Señora, se debe a los referidos cofrades, quienes en cabildo general acordaron por mutuo acuerdo “...que cada domingo pidan dos ermanos, uno para la cera de la sancta cofradía y otro para Nuestra Señora de la Candelaria...” Aunque sabemos que este acuerdo fue tomado el día 28 de marzo de 1626.

           

            La fábrica de la ermita, de planta rectangular y cabecera semicircular, se construyó al más puro estilo local de evocación mudéjar, es decir a base de los tradicionales ladrillos enlucidos cubiertos por una techumbre a dos aguas recubierta por tejas morunas. La construcción de este edificio evidencia la falta de pericia de su creador, dado que los gruesos muros aparecen anclados por grandes contrafuertes, a pesar de que en él existe un claro predominio del macizo sobre el vano. Tenemos constancia que junto al edificio religioso, existía una casa donde residía el encargado del cuidado y limpieza de la misma, como afirman algunos documentos; “...la qual cuida vn hermitaño que vive junto a ella, casado y de buena vida.” Es posible que el recinto estuviese cercado por una tapia, razón por la que durante algunos años se había intentado levantar una portada de acceso. Hemos podido saber que para este cometido Joseph de Carmona, alcalde ordinario de esta villa, destinó cierta partida de reales, según expresa su carta de testamento otorgada el día 5 de junio de 1723 ante Francisco de Soto, escribano público de Guillena; “Yten mando cinquenta reales de vellón a Nuestra Señora de la Candelaria de esta villa, para ayuda a la obra del arco de su hermita por vna vez.” El llamado “arco” que cita dicho documento, debe identificarse con la actual portada que da acceso al cementerio, una obra que por sus características puede fecharse en el primer cuarto del siglo XVIII. Tal vez su diseño pudo deberse al arquitecto Diego Antonio Díaz, maestro mayor de la Catedral y el Arzobispado de Sevilla entre 1714 y 1741, aunque su ejecución corrió sin duda a manos de algún maestro local.

 

            Actualmente se desconoce cuál fue la causa que ocasionó la extinción de la ermita, hecho que acaeció hacia 1828, tal vez se debió a la falta de ingresos para subsistir, ya que su principal fuente recaía en la dotación de los vecinos del municipio. Sin embargo la imagen titular permaneció presidiendo la cabecera, hasta que en octubre de 1854 fue trasladada a la Ermita de San Nicolás a petición del párroco del momento. Al parecer los titulares de la Hermandad de la Vera Cruz, abandonaron San Nicolás en 1856 para instalarse en la parroquia, desvinculándose definitivamente de la que había sido su sede canónica en 1869. A partir de este momento San Nicolás quedaría presidido por Nuestra Señora de la Candelaria, que posiblemente aún permanecería en el referido inmueble con posterioridad a 1888, fecha en que se practicó la última reforma en el edificio, según indica el sillar que aún permanece como guardacantón en el flanco este-sur de la actual Plaza de España, único elemente conservado de la extinta Ermita de San Nicolás, que aún permanece en su ubicación original.

           

            Con la promulgación de la Real Cédula de Carlos III en 1787, que manifestaba ya la necesidad de construir cementerios extramuros y abandonar la práctica de la inhumación en los templos por ser insalubre, y una vez extinguida la Ermita, alrededor de ella se organizó un primer cementerio municipal, que estaba ya en activo entorno a 1845-50; “Una ermita dedicada a San Nicolás y un cementerio pobre.” Con posterioridad y tras superar diversos avatares y vicisitudes en materia de higiene, el cementerio municipal fue reorganizado en 1861, como todavía recuerda la cancela que da acceso al mismo.

 

Con respecto a los bienes de interés artístico que debían existir en el santuario, solo ha llegado a nuestros días la efigie titular. Algunos autores han querido establecer un parecido formal, entre esta imagen y la Virgen de las Flores, patrona de Encinasola (Huelva), obra atribuida al insigne Juan de Astorga fechable hacia 1810. Sin embargo la imagen guillenera debe datar de la segunda mitad del seiscientos, momento en que se erigió la ermita, como evidencian algunos aspectos de la obra, tales como el modelado de las manos. No obstante su rostro se halla inmerso en los postulados academicistas de la escuela sevillana de la segunda mitad del siglo XVIII, por lo que posiblemente, su mascarilla fuese intervenida a finales del siglo de las luces o principios de la centuria siguiente.

 

Curiosamente también hemos podido conocer que hasta 1727, presidía la ermita junto a la imagen de la Virgen, un crucificado que hubo de ser destruido por su deplorable estado de conservación, según mandato pastoral del expresado año; “Ytten que por quanto en la Hermita de Nuestra Señora de la Candelaria, hay una echura de vn Santo Christo muy antigua y sumamente yndesente, el dicho cura acuda luego y sin dilación alguna, a quitar de dicha hermita aquella imagen, asiendo que se consuma para quitar la indesencia que ay en ella...” Con el traslado de la hermandad crucera a la parroquia, se trasladaron dos efigies de crucificado; el actual titular de la cofradía y el antiguo de tamaño menor al natural. Una vez que la Virgen de la Candelaria fue trasladada a San Nicolás, suponemos que por orden del párroco el primitivo Cristo de la Vera Cruz, una efigie de mediados del seiscientos, se trasladó a la capilla del cementerio para presidir su cabecera que había quedado vacía, reemplazando así la función de la desaparecida efigie del crucificado, que en tiempos había presidido el lugar. Allí se encontraba ya el antiguo titular de la Vera Cruz en 1910, según demuestra un inventario de los bienes de la parroquia que actualmente se conserva en el Archivo Parroquial. En fecha previa a la Contienda Civil, esta imagen regresó a la parroquia, donde ha permanecido en diversas ubicaciones. Actualmente se conserva en la nave del Evangelio, junto al retablo de la Inmaculada Concepción.

 

 

 

 

            Dar las gracias a los hermanos Colón Márquez Vela, persona que inició los importantes trabajos de investigación aportados en este documento, así como a Juan Antonio Silva Fernández creador de esta Reflexión sobre la Ermita y del resto de datos históricos expuestos.